Paraula de Chesterton
«Los principios celestiales son permanentes: Saludo. Soy Wong-Hi y cuido el templo de todos los antepasados de mi familia en el bosque de Fu. El hombre que atravesó el cielo y vino hasta mí dijo que eso deía de ser muy aburrido, pero yo le mostré lo equivocado de su pensamiento. Ciertamente estoy en este lugar porque mi tío me trajo a este templo cuando era un niño y en él sin duda moriré. Pero cuando un hombre permanece en un lugar ve que éste cambia. La pagoda de mi templo se yergue silenciosamente por encima de todos los árboles, como una pagoda amarilla sobre muchas pagodas verdes. Pero los cielos son a veces azules como la porcelana, a veces verdes como el jade y a veces rojos como el granate. Pero la noche es siempre de ébano y siempre retorna, dijo el emperador Ho.»
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G.K. Chesterton, El hombre vivo (Manalive). Trad. Rafael Santervás. Ed. Valdemar.
